lunes, 7 de febrero de 2011

Decargiro o Pecunia Maiorina, GLORIA ROMANORVM

Decargiro o Pecunia Maiorina, GLORIA ROMANORVM

Describamos esta moneda tan intrigante ya que existen varios motivos en reverso con esta leyenda.

Moneda grabada en Cobre “AE” con unos cospeles de gran tamaño, AE2, un peso que suele oscilar entre los 4,5 grs y los 5 grs, y la medida suele ser de poco más de 21 mm.
En Anv. busto del emperador con diadema de perlas y acorazado; con leyenda alrededor.
En Rev. Emperador estante de frente, en atuendo militar, portando lábaro y globo; alrededor la leyenda ya mencionada, en exergo marcas de ceca y oficina.
Acuñada solo bajo el reinado de la familia Teodosiana, es decir, Teodosio I, Arcadio y Honorio, en el breve periodo que comprende el 15 de Mayo de 392 y el 17 de enero de 395 d.c.; únicamente en las cecas de la parte oriental del imperio romano.


Decargiro de Teodosio I

Esta moneda fue acuñada con motivo de sufragar la guerra contra Eugenio, y el de recuperar para las arcas imperiales las monedas de metales nobles como Sólidos Oro “AV” y Silicuas Plata “AR” y sus divisores, una vez cometido el motivo de su creación y dado el gran volumen de Cobre “AE” que atesoraba cada moneda y la baja tasación de dicha pieza en el mercado, pronto la cotización del metal supero la tasación facial de la moneda; por lo que el emperador hubo de tomar medidas para evitar que la moneda fuese fundida y por consiguiente el estado perdiese la moneda, acarreando falta de liquidez en los mercado,  por ello el emperador ordeno desmonetizar, el breve Decargiro, para ello ordenó que a cambio de cada una de estas piezas se entregase a cambio una moneda del mismo valor facial, pero muchísimo menor en peso, quedándose casi en un cuarto, el “Centenionalis Nummus” un AE4 .
El 12 de Abril del año 395, los ya emperadores Honorio y Arcadio, ordenaron al Prefecto del Pretorio de Italia, Nummius Aemilianus Dexter en las siguientes  líneas extraídas del Codex Theodosiano.

CTh IX 23, 2, Emperadores Arcadio y Honorio Augusto a Dexter, Prefecto del Pretorio. Nosotros mandamos que solo la moneda Centenionalis Nummus, sea mantenida en la circulación pública, la fabricación de la Pecunia Maiorina debe ser interrumpida. Además, no se debe intercambiar la moneda Decargiro por otra y si se en la circulación pública debe devolverse al tesoro público. Dado a 12 de Abril en Milán durante los consulados de Lybrio y Probino.

Tras la aparición del ya mencionado decreto desmonetizador, en las cecas orientales encargadas de grabar esta moneda, comienzan a acuñarse una moneda de menor tamaño, aunque mayor que por la que fue sustituida “Centenionalis Nummus”, se trata de una moneda de un peso aproximado de 2,2 a 2,5 grs, Centenionalis AE3.

 Imitativo a nombre de Arcadio




Lo de intrigante es debido a que aun estando el decreto desmonetizador, este Decargiro, siguió siendo usada en la península ibérica “Hispania” durante algunos siglos mas, en grandes cantidades. Posiblemente menos inflación en Hispania, debido a no haber talleres acuñadores y por consiguiente falta de numerario, o que solo hubiese una sola legión en la península.
Mientras en el resto del Imperio Romano el Decargiro, fue casi erradicado de la circulación, en el mercado de Hispania fue bien acogida, no bajando de valor, ya que se basaba en las Maiorinas acuñadas a nombre de Graciano y Magno Máximo, entre otros; hay que decir que toda la península basase su comercio en dichas métrica y por consiguiente, no acogiese esta moneda que estamos estudiando.
Había en Hispania una clara división en el uso de la moneda para su comercio; las provincias de Lusitania, Bética, Cartaginensis  y Trarraconensis, es decir la zona costera y sur peninsular, utilizó estas grandes monedas durante siglos, creándose un micro-mercado dentro del imperio romano, mientras que el resto de la Península e Imperio romano, utilizo como moneda base el ya mencionado “Centenionalis Nummus”.
Una teoría de cómo llego y del porque del uso en tan gran cantidad de esta moneda en Hispania en contraposición del resto del imperio romano, se pudo deber a que los mercaderes trajesen su efectivo antes de que se los incautasen las autoridades y los cambiasen por metales nobles como Sólidos “AV” y Silicuas “AR”, ya que la península ibérica siempre necesito numerario.

Un saludo

2 comentarios:

  1. También me hago yo una pregunta, ¿no influirá también el hecho de que las monedas hispánicas anteriores tenían también un tamaño y peso considerable? por aquello tan castizo de "burro grande ande o no ande".... Muchas gracias y una vez más aprovecho para felicitar al autor. Saludos.

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