domingo, 20 de mayo de 2012

El “Cesar” o “Caesar” del Imperio Romano


   Cesar, no es solo el nombre con el que se llamaba y conocemos a Cayo Julio Cesar, sino que también se trataba de un título que el Senado de Roma agregó como digno para designar a un gobernante a partir  del año 26 a.c. Esto sucedió debido a que Octaviano (augusto), al subir al tono se rebautizó con el nombre de su padre político Cesar, para de este modo dar más énfasis a su estatus en el trono (recordemos que se trata del primer “Emperador” de Roma, hasta el momento de su golpe de estado, la Republica era el modo de gobierno). A partir de este momento a los gobernantes se les solía denominar o mencionar como  Cesar, a partir del siglo II d.c., este título era el máximo que podía ostentar el sucesor del trono, y era la forma de designarlo. En el Bajo imperio Romano y en la Numismática Romana especialmente  se designaba al sucesor o sucesores al trono.

  Follis a nombre de Constancio I cuando era Cesar.

 Diocleciano, el inventor de la primera tetrarquía, hizo que hubiese dos Cesares, uno por cada Augusto, que era lo habitual, en cambio quien quebrantó esta regla no escrita fue Constantino I, que en sus últimos años de vida llegó a anexionar hasta cuatro Cesares a la vez al trono (Constantino II, Constancio II y Constante como sus hijos y Delmacio su sobrino). El ultimo gobernante en anexionarse al gobierno con el rango de Cesar fue Juliano el apostata en Milán en el año 355 d.c., hasta que en el año 360 d.c. se sublevasen sus tropas otorgándole la toga purpurea de Augusto.

   A continuación extraído de Amiano Marcelino “Historia del Pueblo Romano” describiremos el proceso y el discurso que realizó Constancio II, en este acto de anexionar a Juliano, último Cesar como hemos dicho, al trono.

En el día señalado , Augusto, llevando por la mano á Juliano, delante de todas las fuerzas presentes en Milán, subió á un tribunal, de intento muy elevado del suelo, y decorado en todos sus frentes con águilas y estandartes, hablando en seguida así, con sereno rostro:
<< Valientes defensores de la república, vengo á vindicar ante vosotros una causa que nos es común a todos, trátase del bien de la patria. A jueces tan rectos como vosotros, tendré muy pocas palabras que decir. Más de una vez ha dirigido contra nosotros sus furores la rebelión, los autores de tan insensata tentativa ya no existen; pero como ofrenda impía á sus manes, los bárbaros hacen correr torrentes de sangre romana. Rompiendo todos los tratados, traspasando todos los limites y hollando las Galias devastadas, confían en los imperiosos deberes q nos retienen y en la enorme distancia que los separan de nosotros. Grave vuestra voluntad se una á la mía, y esas soberbias naciones serán humilladas, no atreviéndose nadie en adelante á violar nuestra fronteras. He tomado una resolución en que descansan bellas esperanzas; á vosotros toca secundar su efecto. Aquí tenéis á Juliano, mi primo paterno, cuyos títulos á mi efecto por su intachable conducta conocéis. En su juventud ha dado ya brillantes esperanzas, deseo elevarle al rango de César; y si creéis acertada la elección, os pido que la afirméis con vuestro consentimiento>>
Favorable murmullo interrumpió la oración, considerando cada cual, como por especie de adivinación, que aquello, más que pensamiento humano era arbitrio del destino. El Emperador esperó con paciencia que se restableciese el silencio, y con acento más firme, continuó diciendo:
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Dicho esto, cubre á Juliano con la púrpura de sus abuelos y le proclama César, entre los aplausos de la asamblea.

   A partir de este momento no hubo más Césares en el gobierno de Roma, aunque pocos años más tarde, Valentiniano I, en el año 367 d.c. anexionase a joven Graciano, con tan solo 7 años de edad, al gobierno del imperio, otorgándole directamente el titulo de Augusto.

   Follis a nombre de Crispo.

    Durante el periodo del Bajo Imperio Romano, en que se utilizó este título que se usaba para designar al sucesor o sucesores del trono, en las monedas o medallas que aparecía labrado, iba acompañado del sobrenombre de Nobilissimus . Este título se solía grabar en las monedas de la siguiente forma o con las siguientes abreviaciones: CAESAR, CAESS, CAES, CAE o C, tanto en anverso como en reverso.

   Caesar o César, es un  título con mucha historia y con casi cuatro siglos de duración, con un final que nos parece adelantar el fin de Roma.

Espero que estas líneas sean de gran utilidad.

Un saludo

Bass


1 comentario:

  1. buen reportagráfico bass,,,que diga,,,caesar bass.
    un saludo de valerio quinto ulpio caligae.

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